¡Mira que hay que ser pendejo! VII
SI yo le dedicara un post a cada personaje que realiza una pendejada en este mundo, este blog sería interminable, así que solo comento acerca de historias selectas, digno reflejo de la pendejez humana, este post iba a empezar solo con la historia de un par de ladrones de bajo presupuesto (cerebral) pero de repente me encontré riéndome de otros tantos ladrones estúpidos. Les dejo unas historias breves de ladrones pendejos.
1.- Los ladrones indelebles.
Y son indelebles no por que dejen su marca para toda la vida, lo único que les durara toda la vida es su estupidez, a falta de una media o un pasamontañas, este grandísimo par de pendejos (los pendejos son animales sociables y generalmente cuando encuentras uno, hay más cerca) decidieron que sería una buena idea “disfrazarse “con un marcador indeleble.
Así que decidieron pintar su cara al más puro estilo de niño de 4 años que raya las paredes, aunque el gordo más bien parece que le quiso dar un toque (no de marihuana….) mas rockero y pintarse estrellas en los ojos al más puro estilo de Paul Stanley Guitarrista de KISS
.
Mira que hay que ser pendejo, al final de cuentas y después de que los agentes de la ley casi se orinan de la risa al atraparlos, se supo que el móvil del robo era la venganza, estaban robando en la casa del novio nuevo de una ex novia de los brillantes ladrones. Uno con mal de amores y el otro haciéndole segunda con su estupidez. El reconocimiento para este par de pendejos Matthew Allan McNelly y Joey Lee Miller que nos hacen reír.
2.- El ladrón llamativo.
No soy ladrón, pero el puro sentido común me dice que la idea de ser ladrón además de adueñarse de las pertenencias de otros es pasar desapercibido… y no robar teniendo el pelo pintado de color rojo volcánico que se pude ver a kilómetros de distancia. De hecho eso fue lo único que un vecino logro ver del ladrón y se lo comentó a la policía.

Si ves al tipo, pues no tiene la típica cara de ladrón, pero la cara de pendejo no le ayuda mucho y ese cabello con color de nalgas de madril, pues menos… Evidentemente lo atraparon con mucha facilidad.
3.- El ladrón que olvidó su cartera.
Si dieran un premio Nobel o el Pulitzer a los ladrones más pendejos del mundo, este sería un firme candidato para ser el ganador.

El moreno en cuestión fue al bando de donde amenazando a la cajera logro el botín de $ 3100 USD, que si bien no es una cantidad de dinero como pensar en dejar de trabajar y vivir cómodamente disfrutando los beneficios de una vida delictiva. Ahora pues tiene sus beneficios, ya no trabaja y el gobierno lo mantiene, lo malo es que esta en la cárcel.

¡Mira que hay que ser pendejo! Eso de dejar la cartera en el banco es una de las estupideces más grandes que puede hacer cualquier ladrón. Dejar una huella digital es un gran inconveniente, pero implica compararla con un banco de datos, pero dejar la cartera con tu domicilio escrito en casi cualquier identificación, no tiene precio, aunque ser pendejo casi siempre sale muy caro.
4.- Mas jala un par de tetas que dos carretas.
El robo parecía un crimen perfecto, los ladrones habían entrado a una casa y habían desaparecido con el botín sin dejar rastros, pero solo había un problema, es que a uno de los ladrones, le habían robado el corazón (jajajaja mas cursi y mamón no se puede).
¡Mira que hay que ser pendejo!, ya habían hecho la maldad, pero uno de los involucrados, tuvo que regresar a pedirle una cita a la víctima del robo. No habían pasado más de dos horas cuando Stephfon Bennett (nuestro héroe del amor) regreso a la puerta de Diana Martínez para preguntar si tenía novio y de paso invitarla a salir.

Seamos honestos, suficientemente pendejo hay que ser para regresar a pedirle un cita a tu víctima de robo, pero el abogado puede alegar demencia o daño cerebral previo, por que regresar a pedirle una cita a Diana Martínez (‘ta feita la verdad) o es un acto de valentía extrema o una fenomenal estupidez (o nada mas es retrasado mental)
5.- Ladrón llorón.
Para ser ladrón se ocupan varias cosas, y supongo que los nervios de acero, el temple ante situaciones difíciles y la determinación de saber que aunque se esté haciendo algo ilegal no puedes mostrarte débil, o lo que es lo mismo, se ocupa tener huevos y ser un pinche cínico holgazán. Que evidentemente no es el caso de Edwin Calix, ya que nuestro lacrimógeno ladrón casi se mea en los pantalones cuando al ser descubierto por el dueño de la vinatería donde estaba robando, acciono el cierre automático de las puertas.
Con la rapidez propia de quien quiere huir, el ladrón saco una escopeta y exigía que le abrieran la puerta para largarse a kilómetros a la chingada de ahí junto a la botella de coñac que se estaba robando. El dueño, que sus 76 años de edad ya deber haber sido asaltado en muchas ocasiones, se dio cuenta de que el arma era falsa y pura madre que le abrió la puerta.

Cuando llego la policía, Edwin Calix estaba en el suelo, sentado y llorando (pa’ eso me gustabas… ¡¡MARICA!!)
Hagamos un ejerció electoral para demostrar que en Crónicas del Ocio creemos fervientemente en la democracia. Votemos por el ladrón más pendejo.
Al ganador de la votación, este pedazo de blog le hará llegar una dotación de jabón para que lo utilice en las regaderas, esperando que no lo tire ya que cuentan historias muy feas de cuando a algún reo se le cae el jabón.
P.D. Le enviaremos jabón en polvo
Si quieren mas ladrones pendejos, aquí hay mas
Veneno mata Veneno
Crónicas del Ocio Reload
Las últimas palabras de John Lennon
Wikipedia
Consejos para ser una buena esposa
Los peores momentos de mi infancia
¡Esa es la Actitud! V
Los octillizos II
Cosplayer II
Bienvenida al Lado Oscuro
November 9, 2009
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Posted by Juan Carlos
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