La tragedia de Hermosillo, Sonora. Primera Parte
Nunca quise comentar nada acerca de tragedia sucedida en Hermosillo Sonora, donde en el incendio de una guardería del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) hasta la fecha de hoy han perdido la vida ya 46 niños. ¿Porque no queria escribir nada? Quizás por que esa misma noche que leí la nota en internet no pude evitar llorar, por la tristeza que produce el evento, por la rabia y el coraje producto de la indignación de una situación que desde lejos y a primera instancia destilaba corrupción, negligencia y todos malos manejos posibles. Porque quise tener una opinión mas fría, sin tener tantas emociones de por medio, pero han pasado los días y me entero de mas historias las cuales me siguen haciendo llorar y sentir una tristeza compartida con los padres y las familias afectadas, y también pasan los días y las noticias queriendo deslindar a todos o al menos encubrirlos y esa nefasta actitud que se tiene en el IMSS de “a mi no me toca” y donde todos se hacen pendejos y no resuelven nada mas me encabrona.
La historia del héroe que tumbo la pared de la guardería con un mazo y la fuerza de sus brazos para iniciar el rescate de los niños es digna de reconocerse, al igual la del ahora llamado héroe de Hermosillo (héroe nacional) que derribo la pared en 3 puntos distintos con su camioneta pick-up y por donde fueron evacuados mas de 100 niños y hoy leo la noticia de que le han regalado una camioneta nueva para recuperar su patrimonio eficazmente utilizado.
Aquí la nota:
Hermosillo, México (15 junio 2009).- Lo que todo mundo deseaba ya se cumplió: Francisco Manuel López Villaescusa, el “Héroe de Hermosillo”, ya recibió una camioneta nuevecita.
El 5 de junio, Francisco Manuel llegó rápido a la guardería a la guardería ABC del IMSS y sin pensarlo dos veces atendió la orden de su papá de hacer boquetes en la pared para rescatar a los niños que se quemaban en el interior del galerón habilitado como estancia infantil.
Personalmente, el Senador sonorense Manlio Fabio Beltrones le llamó el viernes 12, para decirle que le enviaba una Chevrolet, Silverado 2009, color blanco, cabina extendida.
“Me agradeció que salvara a los niños y dijo que era de parte de él y de su esposa, que había dado instrucciones para que me dieran una camioneta para reponerme el carro de trabajo”, expresó Francisco.
La pick up, austero con valor de 267 mil pesos, llegó con factura a su nombre, placas y una carta del Senador priista.
Desde el día en que abrió los boquetes en la guardería ABC, que sirvieron para sacar a más de 100 niños, de los cuales alrededor de 70 lograron salvar la vida, Francisco se dice bendecido por Dios, porque la gente lo ha colmado de regalos y estima.
El 10 de junio, 5 días después del siniestro, nació su primer hijo, un niño que se llamará Ángel, aunque no pensaba ponerle así, pero que así lo empezaron a llamar los hermosillenses.
“Ya todo mundo le dice Ángel, así se le va a quedar”, comentó.
Francisco es serio, hay que sacarle las palabras con “tirabuzón”, o quizá está cohibido de tanta fama, porque, dice, la gente lo reconoce en la calle y lo detiene para agradecerle por haber abierto los boquetes.
También, la gente llega y le regala cosas para su bebé, ropita, pañales y más.
“Un día me correteó un carro, me orillé, pensé que me quería rebasar, y se bajaron unas gentes para agradecer, felicitarme, traían pañales y regalitos envueltos para mi bebé”, contó agradecido.
Francisco Manuel nació un 28 de mayo de 1985, en el Hospital del IMSS, en la calle Juárez, pero el pequeño Angelito, nació en una clínica privada, el Hospital San José, no le costó nada, porque los pediatras y todos los médicos no quisieron recibir sus honorarios.
“El Héroe de Hermosillo”, no se siente tal, pero agradece, incluso que le hayan llamado de una Fundación latinoamericana, para atenderlo gratuitamente de su espalda, que de tanto golpe que dio a las paredes, todavía le duele y ahora no puede levantar nada pesado.
“Me ofrecen todo, transporte, avión, quieren checarme la espalda, que todavía me duele, poquito, pero si levanto algo pesado, me queda doliendo todo el día”, comentó.
Francisco Manuel está abrumado, porque también quiere trabajar, pero tanto “abrazo y beso”, lo abruma, y quien lo reconoce en la calle lo detiene para felicitarlo.
Así llegó de repente a su casa Julio César Encinas, con su familia, con el rostro sonriente y lleno de agradecimiento, lo abrazaron, lo felicitaron, aunque ellos no tenían bebés en la guardería.
“Gracias, gracias, me da un chin… de gusto”, le dijo sincero al ver que le habían regalado una camioneta.
“Yo ya iba con una orden, de tumbar la barda”, dice Francisco Manuel para agradecer y darle el crédito a su papá, Héctor Manuel, quien le llamó desde la guardería para pedirle que llevara la camioneta porque tenía que tumbar bardas.
Información del Grupo Reforma.
Otra nota interesante aquí:
Héctor López, el hombre que salvó del fuego a varios niños al tumbar un muro de una guardería en México, dijo que le brotan las lágrimas al recordar la tragedia en que murieron 44 menores y una treintena resultó herida.
“Me da mucho sentimiento porque mucha gente (en la calle) nos aplaude, nos da las gracias y cada vez que me saluda la gente se me salen la lágrimas. Estoy muy sensible y contento”, señaló.
Héctor López y su hijo Francisco, de 23 años, caminaban el pasado viernes por la calle cuando vieron la humareda y la desesperación de los socorristas que no podían ingresar a la guardería que estaba incendiándose por lo que decidieron utilizar su camioneta para abrir un hueco en el muro y salvar a los niños.
Este hombre humilde, dueño de un taller mecánico, contó a la emisora Radio Fórmula su hazaña, y dijo que mandó a su hijo Francisco por la camioneta para romper el muro, después de que vio que los socorristas tardaban en romper la pared con picos y palas, y que no podían abrir las puertas de emergencias porque estaban clausuradas.
“Le dije a Francisco dale, dale recio, no me importa la camioneta”, contó López al señalar que su hijo fue quien manejó la camioneta y abrió dos boquetes por los que entraron bomberos, policías y padres de familia.
Dijo que él también entró pero sólo avanzó unos 15 metros porque sintió que se estaba asfixiando. Por su parte, su hijo Francisco resultó con lesiones por los golpes que recibió al impactar la camioneta.
Héctor López recordó que también vio a un joven adicto a las drogas que ayudó a salvar a cuatro niños.
“Un joven drogadicto ayudó a salvar a niños y logró entrar a la guardería, entró y sacaba y sacaba (a niños) y al final estaba muy cansado, se sentó en la calle. Nadie lo tomó en cuenta, yo sí lo tomé en cuenta y lo conozco”, dijo.
Fuente: La Vanguardia
Lo importante no es la camioneta, pero es la que hace que la nota tenga relevancia, mas sin embargo lo importante es que Francisco Manuel tiene el apoyo de su comunidad y el reconocimiento por la actitud decidida y sin tener hijos de por medio arriesgarse a si mismo para el bienestar de quien lo necesita. Ojala que las demás personas que se arriesgaron para rescatar a los pequeños y todos aquellos que hicieron su mejor esfuerzo con el afán de salvar vidas sean también reconocidos, ya que entre mas ejemplos positivos se tengan a seguir es mas sencillo tener una respuesta similar para cualquier caso complicado que se presente, además estoy seguro que ninguno de los ayudaron lo hicieron por reconocimiento publico o gratificaciones económicas o en especie.
Francisco Manuel tiene ahora una nueva camioneta, ¿que pasó con la camioneta vieja? Como también es parte fundamental de esta historia de heroísmo, pues sera reparada por el programa de televisión “Enchulame la maquina”, ojala no la dejen muy “naca” no se lo merece

Seguiran otras publicaciones acerca de este tema.
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Posted by Juan Carlos
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